lunes, 13 de diciembre de 2010

Entrega de medalla Adolfo López Mateos

H. Congreso del Estado Libre y Soberano de Puebla

El día de hoy, nos reúne un evento singular en la vida pública del Estado de Puebla. Esta entidad se ha distinguido a lo largo de la historia, por su naturaleza innovadora en el ramo de la técnica y la producción industrial. Desde los esfuerzos de Esteban de Antuñano hasta la conformación de un sector fabril a fines del siglo XIX, múltiples innovaciones tecnológicas, verdaderas revoluciones en la forma de producir y de vivir en este país, han tenido como escenario natural el territorio poblano. El día de hoy, con la entrega de esta presea, honramos a un personaje y reconocemos a todo un sector productivo, uno más de la larga cadena de innovaciones técnicas e industriales que le han dado un rostro particular y definido a la entidad.

La medalla Adolfo López Mateos tiene el doble propósito de honrar al presidente por cuyas gestiones se concretó el surgimiento de una nueva rama industrial en el país, ya no armadora sino productora de vehículos automotrices, en el centenario de su nacimiento, así como reconocer a todas aquellas empresas que de una forma o de otra, gracias al esfuerzo y visión de sus directivas, la entrega y tesón de sus trabajadores, la integración de los distintos elementos de su cadena productiva, contribuyeron a crear un sector que incide positivamente no sólo en la economía sino en la forma de vida de todos los mexicanos. El día de hoy este sector industrial genera empleos y divisas en una proporción sólo inferior a la industria petrolera nacional e igualmente produce un número de unidades superior al de países como Inglaterra e Italia, brindando empleo y posibilidades de desarrollo a múltiples mexicanos. La visión de Adolfo López Mateos al crear el entramado jurídico e institucional que permitió el surgimiento de esta industria detonó un proceso de modernización que no debe detenerse, sino profundizarse incorporando respuestas novedosas frente a los retos del mañana, visión y sustentabilidad social y ecológica.

El Presidente Adolfo López Mateos nació en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, el 26 de mayo de 1910, fue el menor de cinco hermanos, siendo sus padres Mariano Gerardo López y Sánchez Román y Elena Mateos y Vega. Este año se cumplió el centenario de su natalicio. Realizó sus estudios de primaria en el colegio Francés en la ciudad de México; en sus ratos libres era mensajero y ayudante en un despacho. Años después se trasladó a Toluca para continuar con su formación secundaria y preparatoria, realizada en el Instituto Científico y Literario, donde obtuvo empleo de bibliotecario. Como estudiante impartió clases en la Escuela Normal de Maestros de Toluca y escribió en el periódico estudiantil "Ímpetu". En 1929 se convierte en campeón nacional de oratoria y posteriormente se integra a la campaña presidencial de José Vasconcelos. El joven Adolfo López Mateos vivirá en carne propia la represión y se exiliará en Guatemala. Entre 1930 y 1934 estudia en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, titulándose de abogado. Luego fue designado agente del Ministerio Público en Tlalnepantla, Estado de México. A lo largo de su trayectoria, Adolfo López Mateos desarrolló una particular sensibilidad social, llevando a su plenitud un modelo de desarrollo donde la creación y diversificación de diferentes industrias buscaba igualmente incorporar al desarrollo, a múltiples sectores del pueblo mexicano.
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos  del 1 de diciembre de 1958 al 30 de noviembre de 1964, la aplicación de una política consistente de apoyo a industrias estratégicas  fue  vital para el desarrollo de la nación. Además de la consumación de la nacionalización de la industria eléctrica, en su sexenio se creó el Programa Nacional Fronterizo, mismo que es la raíz de la industria maquiladora que marcó los destinos productivos de vastas regiones del país.
Respecto a la génesis de la industria automotriz, es innegable el impulso de López Mateos como el elemento que le da una nueva dimensión a esta rama industrial en México. Ya en febrero de 1959, al inicio de su mandato, tal como lo señala el Diario Oficial de la Federación del viernes 27 de febrero de ese año, tomó medidas para fomentar la compra de motores para vehículos diesel y de gas licuado de petróleo. Igualmente, el 13 de marzo de 1959 modificó las tarifas de importación para automóviles y partes sueltas con el fin de fomentar el consumo interno y la expansión del sector. Esta política de fomento implicaba replantear todo el mercado automotriz: desde los automóviles hasta camiones y autobuses, así como las cadenas productivas anexas a todo este proceso. Todavía el 9 de febrero de 1960 estableció las tarifas de importación para diversos vehículos de marcas emblemáticas como Chrysler y Datsun, entre otras.
En 1962 promovió el Decreto que prohíbe la importación de motores para automóviles y camiones, así como de conjuntos mecánicos armados para su uso o ensamble; destinado a fomentar la producción doméstica de la industria automotriz que obligaba a los fabricantes de vehículos a cuando menos adquirir el sesenta por ciento de insumos nacionales, con el fin de reducir el déficit comercial, a la vez que establecía controles de precios y cuotas de producción e importación. El espíritu de esta política se refleja en los considerandos del mencionado decreto: “que como el interés general conviene acelerar el programa de integración de la industria automotriz establecido por el ejecutivo federal, a cuyo efecto debe aprovecharse al máximo las instalaciones existentes en el país en el campo de las industrias mecánica eléctrica, de fundición y de otras auxiliares, y asimismo conviene estimular el establecimiento de nuevas industrias conexas con la automotriz”.
El fruto más relevante de esta política fue la instalación de la planta Volskwagen en el estado de Puebla. Los primeros vehículos Volskwagen llegaron a México para una exposición que se denominó “Alemania y su industria”, misma que se realizó en la Ciudad Universitaria en el Distrito Federal, en marzo de 1954. A raíz de esto, el príncipe  Alfonso de Hohenhole, decidió vender estos vehículos en México. Tras algunas negociaciones para conseguir el contrato, el príncipe logra hacerse del mismo ese año de 1954. Los primeros 250 vehículos de la marca fueron ensamblados en la planta de Automex y los posteriores en una  planta de la Studebacker-Packard de México, gracias a un acuerdo vigente hasta octubre de 1961. Todas estas unidades fueron importadas para su posterior armado en el país. Ya con el respaldo de López Mateos se instaló en 1962 la primera planta propia en Xalostoc, Estado de México. En 1964 se constituye Volkswagen de México y en 1965 comienza la construcción de una planta armadora en los límites de la ciudad de Puebla, en un terreno de doscientas hectáreas. Esta planta inició la conformación de todo un complejo industrial que abarca tanto la planta armadora, como sus proveedoras de autopartes y otras industrias conexas. Otro aspecto donde se muestra el  profundo interés de Adolfo López Mateos por los vehículos fue el impulso que le dio al automovilismo deportivo siendo determinante para la construcción del autódromo Hermanos Rodríguez. Inaugurado el 20 de diciembre de 1959, con la carrera “500 kilómetros de la ciudad de México” representa la inserción de México en los grandes circuitos internacionales. Igualmente es mérito de López Mateos el haber obtenido por primera ocasión para el país, la organización del “Gran Premio de México” en su versión de 1962 a 1970.
La presea que hoy se otorga, busca reconocer el fomento y desarrollo de la industria automotriz que López Mateos promovió al emitir los decretos respectivos a partir de 1962. ¿Qué buscaba el Presidente en ese entonces? Con la promulgación de dichos decretos, se generaría una industria de autopartes y se obligaba al desarrollo de tecnología incipiente y propia en México, así como actividades productivas que emplearían a miles de obreros, técnicos e ingenieros de todo tipo, resultando una cadena virtuosa de producción. La visión industrial del sector automotriz que tuvo el expresidente debe ser valorada en su justa dimensión, precisamente en el centenario de su natalicio, con una presea que reconoce el mérito industrial automotriz.  Y que mejor forma de iniciar el otorgamiento de la misma que reconociendo a la empresa precursora en el país, de dicho sector productivo.

Volkswagen de México fue una empresa pionera a su arribo en México, muchos años después de la armadora propiedad del señor Rómulo O´farrill, ubicada en la avenida Juárez esquina con la calle 21 sur, que en menor proporción armaba vehículos Packard y Hillman. La empresa alemana contribuyó con la fabricación y comercialización de un auto accesible a nivel popular para el México de esa época, finales de la década de los sesenta, ideal para los caminos que se abrían a través de un medio todavía rural, por la ubicación del motor y su tracción trasera.
Se le reconoce también por su impulso a un conjunto de industrias proveedoras de las plantas armadoras, misma que hoy es la cadena productiva más importante de la ent idad y que genera vínculos comerciales con otras zonas industriales en el país y el extranjero. A lo largo de 43 años, la contribución de Volkswagen de México se ha traducido en  múltiples relaciones culturales y una amplia interacción social entre ciudadanos alemanes y mexicanos. Muchos ex trabajadores que durante sus primeras épocas laboraron en la empresa, posteriormente crearon negocios que contribuyeron al desarrollo y prosperidad en el Estado con su conocimiento y la creación de empleos.
Por todo lo anterior la empresa Volkswagen de México es digna merecedora de esta importante presea que esperamos sea un estímulo para quienes desde este sector construyen un estado de Puebla y un México mejor.

Agradezco a mis compañeras Diputadas y Diputados por su decidido apoyo para otorgar esta presea.

Cuetlaxcoapan, H. Puebla de Zaragoza a 10 de diciembre de 2010

Dip. José Manuel Benigno Pérez Vega y/o Pepe Momoxpan









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